viernes, 31 de julio de 2015

"Las apariencias engañan"

El presidente ha asesinado a su perro,

fue adicto a la cocaína.

Tuvo un accidente de transito

bajo los efectos del alcohol.

Le voló tres dientes a su mujer de un puñetazo

y paso seis meses en la cárcel,

¡pero no importa!

ahora es un hombre respetable.

 

Un funcionario se compro una casa a la afueras de la ciudad

con dinero proveniente del narcotrafico.

Odiaba el cigarrillo;

amaba la marihuana,

y violo a una niña de 15 años,

¡pero no importa!

ahora es un hombre respetable.

 

Desde hace mucho tiempo:

sociedades y religiones

han decidido borrar sus expedientes.

 

Me pregunto:

¿Dónde están los hombres buenos? 

¿Dónde están los hombres malos?

 

Han ocultado la verdad 

con trajes elegantes,

religiones,

populismo,

tarjetas de crédito,

corbatas,

zapatos louis vuitton,

y títulos universitarios. 

 

Definitivamente las fachadas de las casas

desvirtúan la atención sobre sus residentes;  

por ende

se prudente,

no creas en nada,

cambia el rumbo;

observa el otro lado de la tortilla de huevo.


Teme mas del hombre poderoso

que de el ciudadano corriente:

ya que el primero es quien da las ordenes,

el segundo quien las obedece.


lunes, 27 de julio de 2015

Libre albedrío

Cuando los sueños se desvanecen,

y las agujas del reloj se atascan

como neumáticos en el fango,

es importante tener en cuenta,

que siempre existirá la posibilidad 

de reescribir el guión

y desvirtuar las luces del escenario. 

 

Poner fin a la vida:

puede ser una esperanza

para los que aspiran algo mejor,

o una salida

para quienes no están dispuestos 

a  perpetuar

una vida 

que ya falleció.


Eduardo Velasquez 

domingo, 12 de julio de 2015

El tiempo nos pertenece

Pierde el tiempo,

haz las cosas a tu modo;

no te limites,

ni tampoco te adaptes a las ideas de los demás,

ya que,

al cabo de un tiempo,

ellos estarán tan desencantados como tu. 


Se tu mismo,

disfruta de las buenas mujeres

y de las malas también;

no hagas nada,

recuéstate en tu cama

y no dejes de mirar al techo,

hasta que sin darte cuenta

te quedes dormido. 


Pasa horas tomando un vaso de whisky,

siéntate en el banco de alguna plaza a las tres de la tarde

y mira el culo y las piernas 

de esas golondrinas en mini faldas;

escribe relatos,

fabrica bombas,

compra armas;

cepilla tus dientes,

fuma hierba,

ama,

sueña,

resucita unas cuantas veces.


Duerme hasta el mediodía,

lee el periódico,

viaja, 

apuesta, 

arriésgalo todo,

pero nunca permitas que nada ni nadie

te diga lo que tienes que hacer,

no dejes que un profesor te carcoma con sus miedos;

no aceptes el fracaso como herencia;

deshazte de los dogmas;

se libre. 


Haz lo que quieras con tu cuerpo,

véndelo,

dónalo,

rocíalo con gasolina.


Conviértete en alguien inexorable,

bebe cerveza,

ron, 

tequila.

Disfruta del sexo 

como si no hubiera mañana.


Ve aunque sea una vez al cementerio 

y elige tu tumba, 

familiarízate con el lugar donde pasaras el resto de tu muerte,

hasta que este mundo cambiante

se ahogue en su propia decadencia. 


Ve al doctor,

pero nunca le hagas demasiado caso;

los médicos siempre te dicen: "no bebas", pero ellos beben;

"no fumes", pero ellos fuman;

"no folles", pero ellos follan.


Mantente alejado del rebaño, deslízate; 

haz lo que quieras con tu vida,

excepto permitir

que los demás

asesinen tu tiempo.


Eduardo Velásquez

viernes, 10 de julio de 2015

Un arma de destrucción masiva.

Sin duda,

el problema no es estar triste,

sino oponerse rotundamente a dejar de estarlo.

Encariñarse con la tristeza,

es tan inútil como extrañar a una mujer 

que te ha abandonado hace un par de años,

y no hacer más,

que tirarte en la cama 

a suspirar con unos huesos que ya no están. 

 

Estar triste, 

es tan cómodo 

como acostarse en un sillón a las cuatro de la madrugada,

encender un cigarrillo,

y pensar en todas las cosas que están por venir,

en todo lo que tendrás que soportar

cuando salga el sol y desprenda su primera chispa de luz. 

 

Cuando estas triste ya nada importa;

Nos es indiferente

si se derrumban los castillos.

Nos es indiferente

si cae la última bomba.

Nos es indiferente 

si mueren o viven las muchedumbres.

Nos es indiferente 

si los enfermos curan 

o cambian su hogar por la morgue.

 

A esta puta sociedad,

debería preocuparle 

el sombrío estado de ánimo 

en que se encuentra la humanidad,

pues, 

la tristeza constante de los hombres,

será la causa 

de su destrucción. 


Eduardo Velásquez