sábado, 19 de diciembre de 2015
Inconformidad generacional
sábado, 5 de diciembre de 2015
Nací con suerte
Cuando tan solo era un adolescente iluso consino de la posibilidad de no llegar a ser como ellos.
grandes sueños,
acompañaba a papá a su trabajo
y veía a todos esos viejos
que llevaban 30 años trabajando
en el mismo lugar,
con el único propósito
de acceder a la jubilación.
Sentía miedo,
pavor,
cuando papa me decía con orgullo:
“hijo, algún día serás como ellos”.
En cambio a mis amigos,
a mis compañeros de la escuela
les pasaba algo similar, pero a la vez
completamente diferente:
ellos también tenían miedo, sí,
pero no de acabar como esos hombres malhumorados;
Al tiempo supe de sus vidas
y comprendí lo afortunado que era:
Me despedían de todos los trabajos
y era rara la vez que me contrataban.
Creí que había nacido para perder,
todo parecía estar acordado para joderme.
Pensaba que me hacían un daño,
pero ahora que me he encontrado con esas viejas amistades,
comprendí
que los malditos jefes de recursos humanos
que tiraban mi expediente a la basura
me habían hecho el mejor de los favores,
al no permitirme
acabar como ellos.
Eduardo Velásquez
miércoles, 2 de diciembre de 2015
Nathalia.
el destino
hasta que deje todo mi dinero
en aquella mano de póquer;
realmente no me importaba demasiado;
sin embargo,
estaba consciente de que
ahora me jugaba la vida,
pero no lo veía venir.
No vi venir
el masoquismo: es insensato;
y es duro percatarse de ello,
cuando lo haces
ya es mejor arrojarse al precipicio
a ser un cobarde a las orillas
de la sima del mundo
con miedo a saltar.
No vi venir
la adicción a la nicotina
ni el gusto por alcohol;
no vi venir lo que se avecinaba
antes mis ojos,
a pesar de que el sol del mediodía
estaba allí
atolondrando la vista,
vislumbrando todo.
La oscuridad no se venir hasta
que te arropa por completo,
igual que una danza con la felicidad:
nunca la esperas.
No vi venir
un choque a las tres de la madrugada
en una ciudad que desconozco,
ni la muerte de aquella señora por las manos
de tres desquiciados contadores de cartas.
No vi venir
el inevitable sufrimiento que se avecina,
ni ese desprecio hacia la vida
que llega y nunca se larga:
le hubiese hecho oposición,
pero ya es tarde.
Entre tantas muchas cosas
a ti te vi venir,
tu imagen se dispersaba entre
muchas otras calamidades
que se asomaban en las ventanas de mi vida.
Los dardos dieron en el blanco;
estaba al tanto del peligro que abordaba,
pero era como la adrenalina:
te cagas de miedo
pero no hay mejor forma de sentirse vivo
que estar sobre la cuerda floja.
Nadie toca las puertas del cielo
y desprecia una invitación a cenar.
No vi venir
tus besos hasta que abrí los ojos
y te vi allí,
enredándote en mi lengua;
en mi cuerpo;
como una sanguijuela
chupaste hasta la ultima gota de sangre,
luego seguiste con mi alma:
no tuviste piedad
no dejaste nada para mi.
No vi venir:
el amor.
Jamás imagine un te amo saliendo de mi boca
en un Dublin Bus con dirección a ninguna parte.
No vi venir
mi vida en el amor,
tan solo solo llegó.
Supongo que así como no me percate de ello
también ocurrió
con muchas otras cosas;
lo siento por mi mismo;
asumiré el peso.
Por ejemplo: a ti.
no te vi venir
y eres la sensación mas reconfortante
y maravillosa
que ha llegado a mi vida,
incluso puedo predecir con certeza
que jamas percibiré
algo parecido:
vaya suplicio;
vaya condena.
No vi venir esa noche a las cuatro de la madrugada
haciéndote el amor
en alguna parte de Edimburgo;
como podía imaginar aquello
si hace unos meses estaba a miles de kilómetros de allí
sin ninguna posibilidad de acercamiento.
-cuan intrigante puede ser el destino-
No vi venir:
la vida
ni tampoco la llegada de este poema,
manuscrito del futuro
inspiración,
bloqueo del escritor
o como quieras llamarlo.
Las palabras están por allí
volando en el tiempo
aferrándose a algún servidor que las consiga
desanclar del anonimato;
solo debes encontrarlas
como lo hace la casualidad.
Y así,
repentinamente
llegó algo mas que tu:
tu alma;
y no la vi venir.
En fin,
espero que nunca tengas que irte
porque sería lo mas triste
que me pudiera ocurrir
después de no haberte conocido.
Es preferible vivir en soledad que en compañía
de tu ausencia,
aunque peor que eso
hubiese sido
la inexistencia en mi vida,
la nada con respecto a ti.
Eduardo Velásquez
domingo, 22 de noviembre de 2015
Morir unas cuantas veces.
jueves, 5 de noviembre de 2015
Al ritmo de la tecnología
miércoles, 14 de octubre de 2015
Reflexión de un suicida.
que mi tío murió
a causa de una sobredosis de alcohol,
bebió tanto
que ese día su cerebro
quedo tan nublado,
que no había sol
ni Dios
que fuera capaz de detener la tormenta.
Lo recuerdo hoy,
que estoy a un paso
de enfrentarme a esa disyuntiva
entre cielo e infierno
de la que tanto hemos hablado.
Recuerdo
que todos lloraban su partida:
la abuela
mama,
sus sobrinos;
y aunque
también me sentí afligido,
hoy,
que estoy a un sorbo
del final,
comprendo
que no era su muerte lo que había llegado
demasiado pronto,
sino nuestras lagrimas
las que brotaron
con retardo.
Uno
el suicida
no se quita la vida,
esa
se va mucho antes.
Eduardo Velásquez
miércoles, 7 de octubre de 2015
El infierno abrió sus puertas antes de lo acordado.
Veo, vislumbro, observo, diviso, contemplo;
me veo
apagando cigarrillos con la punta de mi lengua
para sentir algo;
trato de encontrarme en este hemisferio incomprensible,
en un tiempo,
en un ambiente,
donde ya no cuenta lo que piensas tu de ti
sino las opiniones de la gente.
Veo a la humanidad
acoplándose a algo,
al nihilismo,
al fascismo,
al comunismo,
destinamos nuestra vida
a cualquier cosa que prometa algo de sentido,
para acabar en vuestras camas
entablando una conversación filosófica
con Platon
y echando de menos
al amor que dejamos ir por no creer en su momento,
que eso que parecía tan insignificante
y suplantable,
nos haría mas feliz que todo lo demás.
Me veo
agonizando en una camilla del hospital,
sintiendo
como la muerte se acerca,
a sabiendas que ya no hay nada que matar
en este pobre hombre hambriento de algo mas que subsistencia.
No es el tiempo lo que se pierde,
son los momentos que mueren como la pólvora
desperdiciada en sangre comunista.
A la mierda;
que estalle el globo;
no cambiare mis ojos por binoculares vietnamitas;
no dejare de leer a Bukowski por Shakespeare,
no dejare
de ser yo
en un mundo donde todos son el.
Representamos
el hogar de los muertos vivientes,
la tierra de las fotocopiadoras a tamaño carta;
ahora no plagiamos arte
sino personalidades.
Ineptitud oftalmológica;
la ceguera abunda
en una taberna donde
la belleza esta solo en los ojos de quien la ve,
como decía Dylan en un documental sobre su vida.
No se si debo sentirme culpable o inocente
por aborrecer esta mierda de vida,
así que mientras asumo una postura
al respeto,
os doy la bienvenida
a una cena con el diablo a las afueras del infierno (planeta tierra).
martes, 15 de septiembre de 2015
Cuanto...
sábado, 12 de septiembre de 2015
Un esfuerzo en vano.
Eduardo Velásquez
sábado, 15 de agosto de 2015
¿Cuando me amaré?
escucho
aquellas palabras saliendo
de la boca de mi abuela:
"no puedes amar a alguien
si primero no te amas a ti mismo".
Esa afirmación
me marco para siempre,
desde aquel
momento
pensé
que no seria capaz
de amar a alguien
porque particularmente
yo no me amaba demasiado.
Odiaba mi cabello,
la forma de mis manos,
el grosor de mi cuerpo;
no me gustaba mi nariz
y
mi pene
no era tan grande como quería.
Me apestaba la boca,
me hedían los pies,
tenia malos hábitos,
y pasaba hasta cinco dias
sin cagar.
Se me encastraban las uñas,
se me pelaban los dedos,
y no podia sonreir
sin poner
cara de idiota;
pero a diferencia
de mi
aquella chica
era hermosa,
tenia pies delicados,
una sonrisa fresca
y las axilas trasquiladas.
Tenia un lunar en
la pierna derecha
y su aliento siempre olía
a chicle de fresa.
Sus nalgas eran duras,
su coño estrecho
y sus
tetas eran mas hermosas
que el cielo
y el mar juntos.
— como podía no amarla
mas que a mi mismo—
— cómo podía no
volverme un adicto a ella—.
No hay un día
que no invoque su recuerdo,
Sin importar
cuanto lo intente
sigo sin encontrar
la manera
de amarme
tanto
como aún la amo,
y a pesar
del dolor que me ocasiona
nuestra ruptura,
la admiro y
le agradezco
por haber hecho
al menos por un tiempo
algo
que yo nunca hice:
Amarme.
Eduardo Velasquez.
martes, 11 de agosto de 2015
El olvido
Cualquier amanecer
es una proximidad hacia la derrota,
no existe diferencia,
los días y las noches son copias decadentes
de autoretratos de los años 70.
Mi vecina
le fue infiel
a su esposo
con un taxista
y perdió
“al amor de su vida”.
Juan,
un viejo amigo,
era un bohemio
que soñaba con la libertad
y todo lo que aspiraba en la vida
era no convertirse en unos de esos viejos malhumorados,
que pasan los mejores años de su vida
sentados en un escritorio
con el único propósito
de obtener una jubilación,
pero finalmente
en eso se convirtió.
Tienes que perder todo lo que tienes
para añorar
lo que alguna vez tuviste,
olvidar quien eres para
poder recordarlo.
Sin embargo,
desde hace mucho tiempo
así como olvidamos quien somos
olvidamos
lo que tenemos,
y el problema no es ello,
sino que es posible
que durante los últimos segundos
de nuestra vida
no lleguemos siquiera
a recordar
quien fuimos:
cuando eso es lo único
por lo que vale la pena vivir y morir
también.
Eduardo Velásquez
sábado, 8 de agosto de 2015
Temor a la soledad
El desayuno en la cama después una larga noche
en el bar:
definitivamente no me puedo quejar.
Un vaso de jugo de naranja,
un cuchillo y un tenedor,
una taza de café
y el periódico de ayer;
junto a sus ojos tan apaciguados como los de un gato
que me observaban como si esperaran algo a cambio
de todas esas atenciones.
Me preguntaba:
¿Qué esperaba ella de mí?
un beso,
un abrazo,
matrimonio,
o que dejara a un lado todos mis vicios autodestructivos.
Las moscas se postraban sobre la comida,
ella me veía
y yo la miraba
mientras le echaba un poco de whisky al café.
Nos recostábamos
a ver la televisión,
ella se tiraba sobre mi pecho y
se acurrucaba entre mis brazos
mientras se me pasaba la resaca
— para ella
ese reflejo en el espejo
era lo mas parecido al amor—
Al cabo de un tiempo
nos separamos,
y me di cuenta
que no era estar lejos de ella lo que me afectaba;
lo que me afligia era no saber con quien iba
a estar
cuando ella se fuera.
Ahora solo me acompañan las cucarachas,
las ratas,
las moscas,
los renacuajos del jardín,
y el chirrido de los grillos;
es todo,
no hay nada mas que mis ronquidos y una voz que quiere decir
te extraño
y no tiene quien la escuche.
Eduardo Velásquez
martes, 4 de agosto de 2015
Fracaso
para tenerle miedo a la vida.
Unos se percatan del monstruo
que se avecina
cuando ya son viejos
y aunque haya mucho por hacer
ya no vale la pena hacer nada.
Los suicidas lo notan antes de tiempo,
pues,
como todo en la vida,
el nacer con un entendimiento superior
tiene que pagarse con muerte.
En este mundo nada es gratis,
y aunque el infortunio nunca sea remunerado
el beneficio más tarde la vida te lo cobra con intereses.
Estamos en desigualdad:
¿Quién ha dicho que no?
Los comunistas y sus utopías que saben a caramelos baratos
o la democracia con fabulas tan engañosas como
las que le contó Dios a su hijo.
Es la muerte un premio o un castigo.
Imaginar
a Jesús muriendo en la cruz
y resucitando al día siguiente,
hace ineludible
sentir una profunda compasión por el.
Porque después de vivir
en base a una mentira que puede ser
capaz de enloquecerte,
auspiciada por la desesperanza,
y que repentinamente cuando ya la vida se torna
insoportable
y aparece una luz impregnada de muerte
destinada a aliviar el dolor.
Después de eso
lo peor debe ser que a algún testarudo
se le ocurra la idea
de regresarnos a esa vida.
Ya no hay que gritar en los cantos de la iglesia:
Jesús ten piedad
Sino
Ten piedad de Jesús,
quien al ver la catastrófica
situación en que se encuentra este mundo
se debe sentir tan frustrado
como una población en ruinas
a causas de la guerra.
Murió en vano
y no conforme
a Dios se le ocurrió resucitarlo
para echarle en cara su fracaso,
y hacerle entender
que en esta vida nada sirve de nada,
y que por más que uno haga
siempre nos aguardara
una eventual,
pero interminable agonía.
He aquí un sacrificio en vano.
Eduardo Velasquez
viernes, 31 de julio de 2015
"Las apariencias engañan"
El presidente ha asesinado a su perro,
fue adicto a la cocaína.
Tuvo un accidente de transito
bajo los efectos del alcohol.
Le voló tres dientes a su mujer de un puñetazo
y paso seis meses en la cárcel,
¡pero no importa!
ahora es un hombre respetable.
Un funcionario se compro una casa a la afueras de la ciudad
con dinero proveniente del narcotrafico.
Odiaba el cigarrillo;
amaba la marihuana,
y violo a una niña de 15 años,
¡pero no importa!
ahora es un hombre respetable.
Desde hace mucho tiempo:
sociedades y religiones
han decidido borrar sus expedientes.
Me pregunto:
¿Dónde están los hombres buenos?
¿Dónde están los hombres malos?
Han ocultado la verdad
con trajes elegantes,
religiones,
populismo,
tarjetas de crédito,
corbatas,
zapatos louis vuitton,
y títulos universitarios.
Definitivamente las fachadas de las casas
desvirtúan la atención sobre sus residentes;
por ende
se prudente,
no creas en nada,
cambia el rumbo;
observa el otro lado de la tortilla de huevo.
Teme mas del hombre poderoso
que de el ciudadano corriente:
ya que el primero es quien da las ordenes,
el segundo quien las obedece.