Día 35,
mi felicidad continúa suspendida en el viento
como un avión a piloto automático.
Sigo sin poder olvidarte.
He ido a la iglesia católica y me he arrodillado
ante Cristo.
He ido a la evangélica y he ofrendado
el diezmo por adelantado.
Me he presentado a los adventistas y les he prometido
que dejare de escribir los sabados.
He acudido a curanderos,
santeros,
brujos,
presbiterianos;
inclusive le he ofrecido mi alma
al diablo.
He quemado tus fotos
y tus cartas.
Le he regalado tus tangas a las putas
y me he quedado a ver como lucen
tus trapos en ellas.
Me he masturbado por cuanta mujer
he visto en la televisión,
en la calle,
en las revistas.
He tomado gasolina,
he consumido drogas,
he bebido sangre de animal.
He emborrachado
cada noche;
me he fumado cada día.
He intentando cuanta locura
se me ha pasado por la cabeza,
y finalmente lo único que he conseguido
es olvidar que decidí olvidarte,
mas no te olvido.
Eduardo Velásquez
Eduardo Velásquez
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