sábado, 12 de septiembre de 2015

Un esfuerzo en vano.

Día 35,

mi felicidad continúa suspendida en el viento

como un avión a piloto automático.

Sigo sin poder olvidarte.


He ido a la iglesia católica y me he arrodillado

ante Cristo.

He ido a la evangélica y he ofrendado

el diezmo por adelantado.

Me he presentado a los adventistas y les he prometido

que dejare de escribir los sabados.

He acudido a curanderos,

santeros,

brujos,

presbiterianos;

inclusive le he ofrecido mi alma

al diablo.



He quemado tus fotos

y tus cartas.

Le he regalado tus tangas a las putas

y me he quedado a ver como lucen

tus trapos en ellas.



Me he masturbado por cuanta mujer

he visto en la televisión,

en la calle,

en las revistas.



He tomado gasolina,

he consumido drogas,

he bebido sangre de animal.



He emborrachado

cada noche;

me he fumado cada día.



He intentando cuanta locura

se me ha pasado por la cabeza,

y finalmente lo único que he conseguido

es olvidar que decidí olvidarte,

mas no te olvido.

Eduardo Velásquez

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