miércoles, 14 de octubre de 2015

Reflexión de un suicida.

Recuerdo:
que mi tío murió
a causa de una sobredosis de alcohol,
bebió tanto
que ese día su cerebro
quedo tan nublado,
que no había sol
ni Dios
que fuera capaz de detener la tormenta.
Lo recuerdo hoy,
que estoy a un paso
de enfrentarme a esa disyuntiva
entre cielo e infierno
de la que tanto hemos hablado.

Recuerdo
que todos lloraban su partida:
la abuela
mama,
sus sobrinos;
y aunque
también me sentí afligido,
hoy,
que estoy a un sorbo
del final,
comprendo
que no era su muerte lo que había llegado
demasiado pronto,
sino nuestras lagrimas
las que brotaron
con retardo.

Uno
el suicida
no se quita la vida,
esa
se va mucho antes.


Eduardo Velásquez

No hay comentarios:

Publicar un comentario