Con el paso tiempo
nos hacemos inmunes
al dolor,
después de tantas
relaciones fracasadas
y amores que acaban
perdiéndose
en departamentos destartalados,
nos hacemos duros
crueles,
inexorables;
difícilmente
algo pueda afectarnos.
Caminamos por la
calle,
con la frente en alto,
escupiendo
a los lados,
sin miedo a la muerte,
porque
durante el transcurso
de nuestra
vida
el amor
nos asesina tantas
veces,
que llegamos a
creer que tenemos
mas vidas
que un gato.
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