martes, 11 de agosto de 2015

El olvido

Cualquier amanecer

es una proximidad hacia la derrota,

no existe diferencia,

los días y las noches son copias decadentes

de autoretratos de los años 70.

  

Mi vecina

le fue infiel

a su esposo

con un taxista

y perdió 

“al amor de su vida”.

 

Juan,

un viejo amigo,

era un bohemio

que soñaba con la libertad

y todo lo que aspiraba en la vida

era no convertirse en unos de esos viejos malhumorados,

que pasan los mejores años de su vida 

sentados en un escritorio

con el único propósito

de obtener una jubilación,

pero finalmente

en eso se convirtió.

 

Tienes que perder todo lo que tienes

para añorar 

lo que alguna vez tuviste,

olvidar quien eres para 

poder recordarlo.

 

Sin embargo,

desde hace mucho tiempo

así como olvidamos quien somos

olvidamos 

lo que tenemos,

y el problema no es ello,

sino que es posible

que durante los últimos segundos 

de nuestra vida 

no lleguemos siquiera

a recordar

quien fuimos:

cuando eso es lo único

por lo que vale la pena vivir y morir

también. 


Eduardo Velásquez 

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