La noche enciende esta ciudad algo muerta.
Salimos a vivir esta noche como si fuera
la última,
pensando que mañana puede que
no despertemos en vuestras camas,
y si lo hacemos,
lo mas probable
es que sea
con el rostro de la vida
que aborrecemos cada mañana
al mirarnos al espejo.
Tratamos de olvidarnos
de nosotros mismos,
bebemos,
apostamos,
follamos,
nos drogamos;
con el único propósito de
no pensar en el mañana,
ni en el ayer.
Intentamos olvidarnos
del jefe de recursos humanos
que tiene en la mira nuestro expediente;
y de la mujer que se nos escapa a follar
con el vecino.
Nos escabullimos momentáneamente de la hipoteca,
de las enfermedades,
de las peleas con nuestros hijos.
y así lo hacemos aunque sea por un instante;
pero el problema de vivir
una noche como si fuera la última,
es que lo mas probable es que no lo sea;
al otro día,
la vida seguirá igual que siempre,
tal cual:
Despertar temprano,
comprar el periódico,
correr al trabajo,
volver a casa,
dormir temprano;
despertar...
Y en ese transcurrir
uno se pregunta
¿ esto es la vida?
y en un instante,
sin ni siquiera dar paso a la muerte,
se nos quitan las ganas de vivir.
Eduardo Velásquez
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