domingo, 28 de junio de 2015

Asesinando los días.

El día fallece; 

la noche renace;

las putas se maquillan,

la delincuencia se desata.


Los niños duermen, 

la juventud se embriaga, 

los padres se desquician. 

 

Las cucarachas caminan 

entre las rendijas de las puertas,

y las ratas se presentan en los bares 

mas frecuentados de la ciudad.  

 

Entretanto ,

puedo observar ese 

desbarajuste repetitivo desde mi habitación,

mientras saboreo un trago de ron.   

 

Observo mis interiores regados por el piso,

los periódicos,

las pantuflas, 

mis discos de Johnny Cash.

 

Tiro a la basura,

las facturas de la compra 

y los tickets de la lavandería,

mientras intento entablar una breve conversación 

con la soledad y mis demonios. 

 

Una vez más percibo 

que nada tiene sentido,

ni las largas caminatas de las cucarachas,

ni las botellas de licor barato,

ni la cerveza,

ni el sexo,

ni el amor.

Todos caminamos hacía ningún lado,

inconscientemente y con precisión,

nos dirigimos hacia la nada. 

 

Al instante,

encendí un cigarrillo, 

fume hasta su último aliento,

y repetí una y otra vez:

 

— nada tiene sentido —

— nada tiene sentido —

 

al rato, 

me canse de cuestionar,

e intente dormir, 

mientras mi subconsciente

buscaba alguna manera de terminar

este poema.


Eduardo Velásquez 

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