El día fallece;
la noche renace;
las putas se maquillan,
la delincuencia se desata.
Los niños duermen,
la juventud se embriaga,
los padres se desquician.
Las cucarachas caminan
entre las rendijas de las puertas,
y las ratas se presentan en los bares
mas frecuentados de la ciudad.
Entretanto ,
puedo observar ese
desbarajuste repetitivo desde mi habitación,
mientras saboreo un trago de ron.
Observo mis interiores regados por el piso,
los periódicos,
las pantuflas,
mis discos de Johnny Cash.
Tiro a la basura,
las facturas de la compra
y los tickets de la lavandería,
mientras intento entablar una breve conversación
con la soledad y mis demonios.
Una vez más percibo
que nada tiene sentido,
ni las largas caminatas de las cucarachas,
ni las botellas de licor barato,
ni la cerveza,
ni el sexo,
ni el amor.
Todos caminamos hacía ningún lado,
inconscientemente y con precisión,
nos dirigimos hacia la nada.
Al instante,
encendí un cigarrillo,
fume hasta su último aliento,
y repetí una y otra vez:
— nada tiene sentido —
— nada tiene sentido —
al rato,
me canse de cuestionar,
e intente dormir,
mientras mi subconsciente
buscaba alguna manera de terminar
este poema.
Eduardo Velásquez
No hay comentarios:
Publicar un comentario