Cuando pienso en el tiempo perdido
y el que queda por perder;
un agónico suspiro
se presenta como un guiño de la muerte.
Divago entre lo que debí hacer
y lo que hice,
ahogadondome
en un océano de inconformidad.
Después de tantas disputas ideológicas,
deduzco demasiado tarde, lo que seguramente será
la primera y ultima coincidencia
con mis semejantes:
Hemos desperdiciado nuestras vidas.
Eduardo Velásquez
No hay comentarios:
Publicar un comentario