Sonó el teléfono...
Era Eric.
—Tienes que venir al bar;
el máximo goleador del Real Madrid
está firmando autógrafos.
—¿Para eso me llamas?,
pensé que habías conseguido algo de dinero.
—¿Hombre estas chiflado?
esto ocurre una vez en la vida
— Eric vete a la mierda.
Le colgué.
Tenía cosas más importantes en las que pensar,
como por ejemplo:
de donde iba a sacar dinero para la comida
y para pagar los meses vencidos del alquiler.
A duras penas
lograba juntar para una caja de cigarrillo,
y este idiota
me llamaba
para que fuese a pedirle autógrafos a una estrella del fútbol.
No es que yo tenga indicios xenofóbicos
o envidia hacia los famosos,
pero
creo que si mucha gente en vez de estar glorificando
triunfos ajenos
se concentrara
siquiera
en crearse una personalidad,
seguramente disminuiría
la cantidad mierda atascada en los retretes.
Eduardo Velásquez
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