Antes nosotros íbamos hacia el tiempo,
ahora él
viene hacia nosotros.
En vez de crecer y ser felices
crecemos y es todo lo contrario.
A medida que aumentamos de tamaño
va desapareciendo nuestra felicidad,
como el último destello de un bombillo,
como las luces verdes y escandalosas de las luciérnagas.
Nos perdemos con las agujas del reloj,
y desaparecemos
paulatinamente
con el olvido.
Eduardo Velásquez
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