pero regarlas
excesivamente
termina pudriéndolas.
Nosotros nos necesitamos mutuamente,
pero si constantemente
estamos juntos
dejaríamos de necesitarnos.
Tengo miedo,
crujen mis nervios como puertas viejas
con tan solo imaginar que eso ocurriese,
por ende
piérdete y aparece como la aurora,
aléjate lo mas que puedas,
vuelve,
pero no te desaparezcas del todo;
se como las ratas,
escóndete como ellas
en sus pequeñas madrigueras.
Se rápida,
cautelosa,
impredecible,
vete a donde sea,
pero
nunca permanezcas demasiado tiempo a mi lado,
ni muy poco;
se como las estrellas fugaces
pero déjate ver un poco mas,
invítame al cielo en tu aparecer y déjate tocar, besar
y luego huye,
no mates el sueño,
conservemos las ansias.
No convirtamos el sexo en un juego monótono
ni la convivencia en un ring de boxeo.
No suplantemos el deseo por un anillo en el dedo
y cuatro plegarías de un sacerdote
que no tiene idea de lo que significa vivir con una mujer.
No cambiemos el olor del amor por el de la mierda
como hacen muchos.
Eduardo Velásquez
No hay comentarios:
Publicar un comentario