El tiempo se ha esparcido por la vida,
por mis ojos, dientes, pies, uñas, dedos.
Aludiendo temores libertados;
retando a la muerte semidormida.
De nada sirve perder la partida,
menos ganar para ser admirados;
al fin y al cabo seremos juzgados,
y ahogados en cualquier sumergida.
Adinerado, mendigo o suicida:
para todos el tiempo habrá acabado;
ojos se nublaran de insecticida
y nadie podrá ojear el pasado,
pues la igualdad habrá prevalecido
y las memorias se habrán esfumado.
Eduardo Velásquez
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