lunes, 25 de mayo de 2015

Autoestima

Se nos exige que respetemos a la gente mayor
a los eruditos, 
a lo estudiados,
no conforme se nos obliga a acatar sus sugerencias
como si se tratase de leyes;
cualquier oposición a ello
es considerado una falta a la moral
y a las buenas costumbres.

Inclusive es preferible que escupas a un viejo
a la cara
a que pienses siquiera en la idea
de encontrar alguna contradicción a lo que dice.
Este comportamiento 
con el pasar de los años se ha convertido
en algo generacional.

Inclusive se puede percibir con frecuencia
en los escritores,
en los libros,
en la gente,
en los profesores que solo mandan a leer 
a Homero y a Shakespeare.

Desde hace mucho la humanidad
se ha permitido observar
hacia el otro lado de la luna;
han desafiado a vejestorios con ideas
ortodoxas que afirman saberlo todo.
Han sido pocos:
es cierto,
pero su fortaleza ha podido con muchos.

Incluso si no hubiésemos desafiado a Dios
muchos de nosotros 
ni siquiera existiéramos.

Además de Jesucristo
nadie mas hubiese 
sido capaz de desafiar al mundo.

Nadie marcaría la diferencia,
no existiría lo que hoy conocemos por estilo:
virtud que la gran mayoría no logra siquiera
atisbar a lo largo de la vida.

Ten presente:
que todo lo que hay en este mundo 
ha sido creado por gente
que en sus inicios
fue catalogada de loca;
del mismo modo
que lo estoy siendo yo
por editoriales 
y lectores conservadores
que no quieren leer nada de esto.

Ellos siguen empeñados
en afirmar, que si un obrero entiende lo que escribes
significa que no sabes escribir.

y yo,
en mi lugar,
considerando unas reglas 
adoptadas por individuos
que al igual que yo
se adentraron en la aventura de hacer algo
que desconocían,
me digo:
— paciencia, paciencia,
ellos aún no están preparados para ti—.

Eduardo Velásquez 


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